23 de enero del 2014. Tras muchos días turbulentos y movidos por sospechas de infracciones en el fichaje de Neymar y una admisión de querella en su contra, Sandro Rosell, actual presidente del F.C. Barcelona por aquel entonces, comunica su dimisión ante la junta directiva del club. Demasiada fatiga, demasiada presión recibida, sumada a la mala imagen que estaba sufriendo el club con todo ese misterioso y polémico caso, le obligaron a que, para comenzar a minimizar los daños que se estaban ocasionando, tuviera que dejar un puesto que llevaba ocupando 3 años y medio desde que fuera elegido por los socios 'culés' para dirigir la institución.
De inmediato, le sucedió en el cargo su hasta ahora mano derecha, Josep Maria Bartomeu, empresario del sector de la ingeniería e infraestructuras que hasta ese momento trabajaba en el club como vicepresidente, un salto cualitativo en el organigrama del club con respecto a su puesto durante la etapa de Joan Laporta, donde era uno de los vocales del club y responsable de otras secciones importantes del club: baloncesto, balonmano y hockey, deportes donde el Barça lleva muchos años triunfando a nivel nacional y europeo.
Pero aquí la polémica no dejó de subir, sin parecer que fuera a cesar hasta que se acabara con todos los culpables de aquella acusación. Bartomeu era otro de los acusados. De nada le sirvió a casi nadie que solo dimitiera el señor Rosell, y encima por la razón de que "lo estaban pasando muy mal tanto él como su familia", sin dar otra respuesta más.
La ecuación era fácil de resolver: dimisión de todos los acusados, no dejar a ninguno "vivo", que la imagen del club catalán estuviera intacta y sin ningún tipo de mancha negra. A espera de que eso sucediera, pasó algo totalmente contrario a lo que debería de suceder: Bartomeu y su junta directiva, se aferraron al cargo, agarrándose a su derecho de seguir todos ellos como así indicaban los estatutos de dicho organismo.
La polémica se vio aumentada debido al mal final de temporada del primer equipo, habiendo perdido los 3 títulos más importantes de la temporada de una manera algo dolorosa, y con una sensación de poca estabilidad dentro del equipo y de poca fluidez y eficacia por parte de su entrenador, Gerardo 'tata' Martino a la hora de llevar los partidos. A ello, "ayudó" que se siguiera hablando de las novedades en el que ya llamaron 'caso Neymar', ya fuera por fraude fiscal por parte del club a la hora de tributar a Hacienda el dinero correspondiente a su fichaje, por no hacer transparente el coste real de su fichaje, o por reclamación de algunas empresas que poseían los derechos del jugador brasileño, de parte de dinero que les correspondería de haber recibido tras ejecutarse el traspaso; además, de la ya confirmada sanción al club de no poder inscribir en el equipo jugadores hasta el mercado de invierno de 2016 por irregularidades en fichajes de menores. Pero ni con todas esas dificultades consiguieron "despegarse" de su cargo, con la misma convicción de cumplir todo el ciclo de su mandato.
Ese verano de 2014, se realizaron varios fichajes, así como un cambio de entrenador con el propósito de empezar "una nueva era". Un buen inicio que terminó titubeante en el período invernal. En el equipo no se dejaba de vislumbrar una posible "ruptura" en la relación entre el entrenador Luis Enrique y Messi, que terminó despejando todas las dudas cuando en el partido ante la Real Sociedad en el Estadio Anoeta, el entrenador sentó a la estrella argentina... a lo que le siguió una triste derrota ante el conjunto 'txuri-urdin'.
Duras críticas por parte de la prensa catalana y nacional tras ese partido, terminaron por culpar al entrenador asturiano de los últimos resultados negativos. Y, como no, otra vez al presidente en funciones, Bartomeu. Todo llegó hasta tal punto fatídico, que, para intentar "calmar" un poco el ambiente generado tras esa derrota, decidió prescindir de los servicios del hasta ahora director deportivo, Andoni Zubizarreta, ex portero del Barça, y jugador con más partidos en la historia de La Liga, además de anunciar el séptimo día de enero, que en el período estival, al final de temporada, presentaría su dimisión para presentarse seguidamente como candidato para unas elecciones que se llevarían a cabo el 18 de julio. La cosa estaba clara: 'Barto' solo saldría ganador si los socios barcelonistas le votaran para seguir presidiendo al club, esta vez, como presidente elegido por ellos, y no como sustituto temporal. Poder tener un cargo que él mismo se habría ganado siendo votado democraticamente.
A partir de ese momento, Don Josep Maria tenía una cosa clara: había que empezar a "ganarse" a los 'socis'. Pero para ello, obviamente, necesitaría una "fórmula" clave para poder conseguir el objetivo propuesto, que no era otra, que el equipo empezara a ganar de una manera continua, a demostrar que tenía una idea de juego clara, que jugara a un fútbol vistoso y bonito de ver, además de lo más importante de todo: ganar títulos. Siguió confiando en 'Lucho' hasta el final de temporada, dejando que trabajara sin presión y con soltura. Desde ese momento, el equipo entero, tanto la dirección deportiva como todos los jugadores de la plantilla, hicieron una "conjura" para luchar hasta el final por ganarlo absolutamente todo.
Con el tiempo, Luis Enrique consiguió "limar asperezas" con el que es ya considerado para muchos mejor jugador de la historia del club, Leo Messi. Ambos sabían que se necesitaban para ganar, ganar y volver a ganar; crear un ambiente tranquilo y alegre, mientras partido a partido el míster hacía rotar a todos sus jugadores para tenerlos "frescos" para el final, y todo desembocó a la conquista de los tres títulos oficiales que disputaba el equipo esa temporada: la Liga BBVA, la Copa de S.M. El Rey y la UEFA Champions League. Todo ello, con un sabor histórico, ya que hasta la fecha solo 7 equipos europeos habían conseguido tal hazaña de ganar "su" Liga, "su" Copa, y la máxima competición europea: el Celtic en 1967, el Ajax en 1972, el PSV Eindhoven en 1988, el Manchester United en 1999, el Inter en 2010, el Bayern en 2013 y el propio F.C. Barcelona, pero en este caso de la mano de Pep Guardiola, el año 2009. Segundo 'triplete' en la historia del club catalán, y primer club europeo en la historia en conseguirlo. Casi nada, y en solo 6 años de diferencia entre el primero y el segundo. Y no solo ganó jugando a un fútbol dinámico, táctico y vistoso, sino que además metiendo una barbaridad de goles, con una defensa y portería sólidas, y ganando de manera holgada todas las competiciones que disputaba.
Bartomeu sabía que había dado un paso de gigante para volver a ser elegido como presidente, pero que ahí la cosa no se acabaría: debería seguir trabajando antes de dejar el cargo a una junta extraordinaria. Tras darse por finalizadas las tres competiciones, Bartomeu se puso en marcha con las renovaciones de un Dani Alves que parecía más fuera que dentro tras sus últimas declaraciones diciendo que no tenía mucho "feeling" con la junta directiva, la de Pedro, contentando al jugador con una mejora de contrato a la vez de hacerle una bajada considerable de su cláusula de rescisión por si viera factible en un futuro marcharse del club en busca de "minutos", y, la más importante de todas: la renovación del entrenador, Luis Enrique. Todo estaba saliendo a "pedir de boca". Faltaba empezar a fichar jugadores de cara a la próxima temporada, concretamente para enero de 2016, cuando terminaba el "castigo" al club de no poder inscribir jugadores por irregularidades en fichajes de menores, otra "piedra" que tuvo Bartomeu durante su "mini-mandato" en el club. Así que llegó Aleix Vidal, jugador polivalente, necesario para el Barça 2015-16. Y colorín colorado, Bartomeu como presidente en funciones, había cesado. Ahora debería seguir trabajando como nuevo aspirante al cargo presidencial.
Tras un comienzo intenso entre los candidatos que buscaban presentarse, lleno de "guerrillas" y de "tirarse la basura" los unos a los otros, salieron elegidos por medio de firmas recogidas cuatro de ellos: el propio Josep Maria Bartomeu, Toni Freixa, que trabajó durante varios años en la directiva de Rosell, Agustí Benedito, y, el más "peligroso" de todos ellos: Joan Laporta, antiguo presidente 'culé'.
Si el comienzo fue intenso, esto fue ya el "apocalipsis", sobre todo liderado por Laporta, que no dejaba de "atacar" al que sabía que era su mayor rival a ocupar el "trono" de la presidencia, Bartomeu. Pero si antes de dejar el cargo a manos de la junta extraordinaria trabajó duro con las renovaciones y los fichajes, durante el período de candidatura lo hizo como poco igual. Se encargó de defender su programa, de hacer "publicidad" a más no poder del 'triplete' que había conseguido el club durante esa temporada completa en la que estuvo de presidente, y de que el equipo siguiera reforzándose para el futuro, invitando a la junta extraordinaria a que ficharan a Arda Turan, no pensando en él, sino en 'Lucho', que llevaba un tiempo pretendiéndolo. Y su deseo fue concedido por la junta, algo que, a su vez, aprovecharon los demás candidatos para seguir atacando a Bartomeu... el hecho de que la junta se viera "aconsejada" por el presidente a fichar un jugador que a lo mejor ellos no querrían fichar si fueran elegidos a ocupar el cargo de la presidencia del Barça. Pero cuando se fueron acercando más las votaciones, fueron diciendo que ese tema ya no lo tocarían, que sería algo muy "enrevesado" el mover los hilos del fichaje ahora que se había hecho oficial... que casualidad...
La publicidad de Catar, el 'caso Neymar', la sanción al Barça por irregularidades en los fichajes de menores, el hecho de que hubiera un presidente procesado 4 meses atrás... todas esas citaciones fueron presentes en el último debate que TV3 emitió antes del "Día D". Bartomeu, antes que criticar a los demás, se limitó a defender su tesis. Fue el más listo de los cuatro. Mientras los demás gastaban y gastaban el tiempo en el debate en criticarlo a él, a su junta y a su programa, él "luchó" por defender la suya, confiando en que, valía más luchar por lo suyo, que atacar contra lo de otros. Él al menos tenía claro lo que quería, ¿y mientras los demás? criticar primero, y defender y hablar "ya si daba tiempo" de lo suyo... Bartomeu demostró que era al que más le importaba en esas elecciones el futuro del Barcelona, antes que arrebatar o no el cargo a los demás, antes que criticar o no los programas de los demás, basándose en la confianza y la creencia de que su programa era el mejor para él, los 'socis', los aficionados 'blaugranas', y el club. En otras palabras, fue el más listo de todos. Mientras tanto, Laporta haciendo el ridículo con la forma de celebrar su victoria, de meter 'politiqueo' catalanista y de decir lo mucho que le importaba la "destrozada" Masía... El tiempo que estaría luchando por el futuro de la cantera, ¡que no había tenido tiempo siquiera de aprenderse el nombre de uno de los 3 porteros del Barça 'B'! Mucho trabajo habría tenido...
El día clave había llegado. Ese día, 18 de julio, los socios azulgranas habrían hablado. Por la noche, pasadas las once, hubo "fumata blanca": 'habemus' presidente. Y no fue otro que Josep Maria Bartomeu Floreta, 40º presidente de la historia del club. Y no ganó por poco ni con gran rivalidad, ni mucho menos. Un 54,63% de los votos fueron para él. Más de 10.000 votos de diferencia con el que se veía el "salvador" del Barça, Joan Laporta. 'Barto' consiguió 'achicar' sus errores pasados con grandes aciertos presentes y futuros a favor de la institución catalana.
Esta vez nadie podría criticar que Josep Maria fuera presidente, esta vez él fue el que salió elegido en las votaciones, esta vez no sustituyó a nadie ni se "amarró" a las leyes institucionales para poder ocupar un cargo que de primeras no era para él. Ya era presidente con todas las de la ley. Ahora sí.
Josep Maria Bartomeu, tercero de izquierda a derecha en la zona de abajo, el día 20 de julio de 2015 a la hora de tomar la posesión a la presidencia del F.C. Barcelona.

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